miércoles, 3 de mayo de 2017

"El Violinista en el tejado" en Montevideo.




"El violinista en el tejado”, desde hoy en la cartelera montevideana. 
Una fascinante puesta en escena al mejor estilo de Ignacio Cardozo se estrena hoy en Montevideo.
Dicho musical fue presentado por primera vez en Broadway en 1964. Ahora llega a nosotros con versión de Omar Varela y la dirección de Ignacio Cardozo a la sala de Teatro “El Galpón”.
Su pre estreno demostró la creatividad y entrega apasionante de todo un elenco. Con música compuesta por Jerry Bock y John Williams, la obra musical encarna la historia de una comunidad judía radicada en Rusia zarista cuyo protagonista (a nivel de excelencia) Tevye es un honrado lechero cuya mira es poder casar a sus hijas sin apartarse de lo que para él, es parte de la esencia judía, la tradición.
El libro aborda, e Ignacio Cardozo le da su justo valor con detalles sobresalientes y conmovedores, el choque de las antiguas tradiciones y los cambios socio- políticos que deberán afrontar, en un “cuadro” que por momentos trae el presente a la mente del espectador.
“El violinista en el Tejado” de Cardozo se hace una obra indispensable, imperdible. Es una “joyita” cautivante, entretenida (aún de sus más de 120 minutos), precisa, sin bajos, entrañable y emotiva como para despertar intensos y frecuentes aplausos y “bravos”. Más que merecidos!
La puesta en escena es intensa, vibrante y armoniosa.
Detalles, audio, iluminación, movimientos, coreografía, etc. lucen profesionalmente cuidados. El objetivo se ha logrado. La obra es maravillosa. Se desarrolla en armoniosa sucesión de diálogos, canciones, danzas, apoyada por  un vestuario perfecto al lenguaje, época histórica y social. Las voces lucen brillantes, encantadoras sin ningún desentono, demostrando que la realización cuida el mínimo foco, con fina sensibilidad rodeando de emotividad la historia y envolviendo al espectador, cautivándolo merecidamente. La danza típica es un punto alto, integrando y sumando a la expresión tradicional popular tan arraigada en ese período histórico. La fuerza y el poder, al tiempo que el sentimiento y la pasión se traslucen en cada movimiento logrado con maestría y vigorosidad.
Un ejemplo es la lograda escena de  “El Baile de la Botella”; antigua danza tradicional de los judíos rusos. Con trajes negros portando una botella de vino sobre sus sombreros deben mantener el equilibrio durante toda la danza. Este baile, con música del género “Klezmer” forma parte de su tradición en festividades y celebraciones.  
Un capítulo aparte merece el protagónico de Humberto de Vargas. Su conocida ductilidad está una vez más demostrada en este apasionante personaje de Tevye . Su caracterización es tan perfecta que se le hace irreconocible como Humberto. Sencillamente brillante.
Su interpretación conjuga a la perfección con el alto nivel actoral de todo su elenco y sus primeras figuras como Lea Ben Sasson, Álvaro Rivero, Elena Brancatti
Sólo me resta continuar aplaudiendo intensamente al “Violinista del Tejado” – 2017 que llega al Teatro El Galpón de la mano de un gran realizador como es Ignacio Cardozo (infatigable trabajador de la escena) y un elenco sobresaliente.
Felicitaciones!
Imperdible. No temo afirmar que se convertirá en la obra del año.
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sábado, 22 de abril de 2017

LIBRE

Cada paso, meditarlo.
Observar hacia adelante.
Detenerse ante el obstáculo.
Sortearlo, continuar.
La superación es nuestra.
Propia de los humanos.
Los saltos y avances infinitos.
Si podemos caminar y danzar sobre olas turbulentas...
Podemos saltar al mañana,
con la positiva actitud,
de que será mejor que hoy.
Si no fuese, otras olas cambiarán el rumbo.
Otros pasos se darán.
Distintas serán las experiencias.
Disímiles las vivencias.
Nada es lo mismo.
Ni nada "da igual".
Todo es diferente.
En el lugar.
En las horas.
En el tiempo.
En la tierra.
En el mar.
Los pies listos se acomodan para
sentir que se está vivo.
G.B



domingo, 12 de marzo de 2017

PROPIO


PROPIO
Camino llevando soledad.
Sentada en el sofá siento la soledad.
Recuerdo el horizonte de mi niñez,
siento soledad.
De soledad he vivido
En soledad existo
En soledad amo.
Amo en el silencio de mi soledad.
Música, mar, cielo y poesía.

.                                         


Letras, componen mi sinfonía.
La vida, inspira el existir.
El amor y la sonrisa.
El te quiero presente,
de la semilla germinada.
Vivo en soledad.
Nací en soledad.
En el misterio, habito.

2016


viernes, 16 de diciembre de 2016

"CUANDO"

Cuando la nostalgia cubre tu lecho,
Cuando la melancolia se apodera de tu rostro,
Cuando la angustia cubre tu ser,
Cuando la impotencia es tu verdad,
Cuando la desconfianza es tu ley,
Cuando el amor es tu necesidad,
Cuando él hambre puede visitarte,
Cuando los días pasan y no sale el sol,
Cuando un minuto puede ser tu esperanza,
Y con un cerrar de ojos regresa la oscuridad,
Cuando sientes encarnado un camino arduo y sinuoso,
¿Puedes pensar en otro cuando...?

1976
Hoy sé que existe el revivir. Hoy sé que renacen infinitos "cuando".
G. B


2016

domingo, 29 de mayo de 2016

ENTRAÑAS.


Nací y me vestí de soledad.
Crecí y me vestí de soledad.
Busque rumbos,
Encontré abrazos,
Diálogos,
Oídos,
Contención.
Seguí el camino,
Y me vestí de soledad.
Vino la tardecita,
Me vistió de soledad.
Tan eterna como el horizonte mismo.




jueves, 31 de marzo de 2016

BASTA UN INSTANTE

La serena calma del amor se diluye.
Las voces no se encuentran.
Giran; hacen temblar el corazón.
Afloran los sueños.
Sueños que habilitaron superar naufragios.
Mar: siempre mágico y poderoso.


Llevas en sus olas, lejos, bien lejos, la pena del desencuentro.
La pena de la imperfección,
el todo, que no existe.

martes, 5 de enero de 2016

MARCAS A FUEGO

El río creció con lágrimas.



Una y otra vez.

El grito,
la desvalorización,
el golpe,
la bofetada.

Una y otra vez.

El río llevó las penas
que el campo no pudo acallar.



Las sierras dieron horizonte
a la ilusión de libertad.

El infierno de cada día,
una y otra vez,
lo conocían las estrellas
en las noches desveladas
con fundas mojadas
una y otra vez.

Preguntas sin respuestas.
Una y otra vez.

El grito.
Al despertar,
el grito.
Una y otra vez.

El hartazgo.

Ni la libertad fue suficiente.
Una y otra vez,
a fuego marcó alma y cuerpo.

Dolor e impotencia,
marcas eternas
ante la fuerza despiadada
del desamor al amor.
Fotografía vía Marzanna Syncerz
(Thinks!)